MIS POEMAS II
PARA MIS VIEJOS AMIGOS
A vosotros amigos.
A vosotros,
que tantos días y noches
hemos compartido
de juego y tertulia,
de risas y cantos.
A vosotros,
compañeros de infancia
de sosiego y calma,
pubertad acelerada,
retazos de mi existencia.
A vosotros,
amigos y hermanos
en un sinfin de quimeras
que los avatares
las arrebataron
dejándonos huérfanos
de esa compañía.
A vosotros,
flores de un tiempo pasado
del que solo queda
un grato recuerdo.
A vosotros,
que tanto os añoro,
amigos de calle empedrada
de cantos rodados.
De muñecos colgados en balcones,
saltarines de fuego
en nuches de junio.
A vosotros,
que fuisteis parte
feliz y entrañable
de mi joven vida
y, que juntos
formasteis mi entorno.
A vosotros,
ahora que los pétalos
caen de la flor que fuimos,
inexorable virtud del tiempo.
A vosotros amigos.
A vosotros.
A MI ESPOSA
Amarte para siempre no es bastante
querida esposa, amiga y compañera.
Eres el bálsamo que cura mis heridas.
Eres el hombro en que posar mi desconsuelo.
Eres el desahogo de mis penas.
Eres amor, ternura, felicidad y gozo.
Cuántas páginas escritas en nuestras vidas
que el paso del tiempo inexorable
no borrará jamás de nuestra mente.
Cuántos avatares juntos hemos sufrido, mas,
por encima de todo, cuánto amor hemos derrochado.
Y seguiremos así mientras la vida
nos permita el placer de contemplarnos.
Los largos años que juntos viviremos
serán el colofón final de mi epitafio.
AQUELLOS AÑOS PERDIDOS
Cuantos años perdidos en vanidades
que en contenedores acabaron su misión,
y en amigos que fueron defraudando
dejándome grabada una triste incomprensión.
Cuantas ilusiones dejadas al socaire
de un tiempo que engañado me tenía
creando ilusión y fantasía
en vidas ajenas que luego fracasaron.
Han sido muchos los años perdidos
haciendo caso omiso a mis querencias:
familia con perdones de indulgencia,
amigos del ayer que se olvidaron.
Todo inútil, todo vacío y todo falso.
¡Ay, si pudiera borrarlo todo
y lograra retomarlo como lo dejé!
Si pudiera rehacer el pasado....
Ya sé que es una quimera, pero,
¡quién pudiera!
Hoy quiero recuperar tiempos pasados
de antes que se interpusieran en mi vida
aquellos años que olvidar deseo
y volver con mis viejos compañeros
de juegos, poesía e ilusiones.
Quiero ser de nuevo aquel poeta
incipiente, tenaz y extrovertido,
madurado con el paso de los años,
y volver a escribir como ahora escribo.
Quiero seguir recolectando el fruto
que con palabras escritas en mis versos
sembradas de nuevo en campo abierto
que como espigas recoger pretendo.
Quiero seguir aquel viejo camino
y la esperanza me dice que sí puedo.

ALBORADA
Ha llegado felizmente la alborada
momentos antes del orto solar.
Luz nueva que me llena de nostalgia,
me despierta de un sueño distante
y siembra de dudas ese despertar.
Noctámbulo de negro cortinaje
con espectros de gélidos esqueletos
girando sin cesar a mi alrededor
y me hacen recordar dolores pasados.
Mas, cuando el jilguero entona sus trinos
y se ocultó del firmamento la azul estrella
dando un breve paso al planeta visible,
todo en mí se vuelve armonía.
Colgaré mis miedos en el pretérito,
intentaré sacar fuerza de flaqueza y olvidar,
para gozar complacido una nueva alborada.
LA MUERTE DE LA CIGARRA
Cuando los campos están dormidos
abrazados por el fuego del sol
en las cálidas tardes del estío,
suena insistente el canto de la cigarra
extendiéndose el son hiriente
hasta el lejano horizonte.
Haciendo rozar sus élitros con furia,
sobre la tierra ardiente, cae y muere
llevándose el secreto del porqué de su cantar,
y el final es su silencio.
Yo quisiera, imitando a la cigarra,
lanzar mis versos al aire y morir
con el último verso inacabado
cuando mi tiempo llegue a su fin.
MANANTIAL QUEBRADO
Un manantial de aguas claras
emana de un resquicio de la tierra
dejando fluir el líquido cristal
a través de arterias divergentes.
De ese fluído incesante y sonoro
va naciendo un arroyo incipiente
que se pasea airoso y descarado
por los verdes contornos del paisaje.
A su alrededor juguetean libéluls,
y en las flores de su rivera
absorben polen abejas inquietas
mientras un niño sediento y atrevido
inclina su cuerpo para saciar su sed
en el remanso cristalino de una curva cerrada,
en tanto el astro imprescindible
cubre de oro todo el entorno.
Han pasado algunos años.
En el paisaje algo ha cambiado,
pero sigue emanando agua hecha cristal
de la fuente tenaz que formó el arroyo.
Se ha cubierto el suelo en su extesión
de minas enterradas rutilantes y asesinas
por la mala conciencia del hombre imperdonable,
aunque siguen las flores germinando
y los insectos en festival entratenidos.
Un hombre se acerca sediento
a calmar su sed en el remanso transparente.
No se ha podido inclinar para beber,
le falta un miembro en su anatomía,
y con descomunal esfuerzo se ha tendido
para absorber el agua aplacadora.
Ya no es el niño que otras veces
acercó su boca al río sin esfuerzo,
y al socaire del recuerdo que le daña
ha maldecido al hombre y su conciencia.

ENTRE EL ESCEPTICISMO Y LA UTOPÍA
Es un alba radiante de un día cualquiera,
en las hojas de las flores ha llorado la noche,
todo alrededor anuncia poesía
y amanecen los senderos con sus verdes laterales
en geométricas formas redondeadas.
Con una luz que ciega las pupilas y hace cerrar
las persianas de pestañas admiradas,
una esfera de fuego arde en el nimbo de un firmamento
abierto y azul de mar en calma.
Una naturaleza regalada circunvala los cuerpos adormecidos
mientras un zumbador insecto se regocija donoso
libando y presumiendo sobre las gotas de cristal
de la escarcha trasnochada.
Y transitan dos humanidades
desnudas por fuera de pudor y vestidas por dentro
de un amor ilusionante, sosegado y feliz,
ajeno a todo lo que no sea
la naturaleza y sus sueños.
Pero en la vida incoherente huy un pasar de dentro a fuera
que se ensaña, enfrentándose a la oda inocente de dos vidas
que se perderán sin remedio
en visiones cruzadas de caminos quebrados,
que van cubriendo esa armonía de un amenazante cielo gris
obre las almas expectantes de un tránsito pasajero,
topándose cara a cara con la utopía
que lo harán despertar a una realidad prefabricada,
y que muchas veces les obligarán
a olvidarse de sus felices vivencias en una lucha constante
entre la verdad y esa utopía,
momento en el que aparece el humano escepticismo.
LOS DIOSES DE LA GUERRA
Que se torne roja la savia
de la verde higuera.
Que el altivo tronco de la palmera
repte como las vides.
Que el albo resplanador
de la nieve de la cordillera
se vuelva fuego de volcán en llamas
Tiemble la tierra.....¡Dios!
y hasta los corpúsculos siderales
entorpezcan las órbitas de los planetas,
y los espacios intermoleulares
se estrechen hasta fundir los cuerpos.
¡Silencio!, callado quede
el fragor de los estruendos.
Que el día se haga noche, y el alba
rojo atardecer de sol de fuego.
Que la nada quede en todo, y el todo
en nada tangible y verdadero.
Que la esfera cuadre su circunferencia
y los perfectos cuerpos se hagan irregulares,
y la voz de la palabra, silente pase.
¡Que el hombre está pensando!
Que el apocalíptico jinete de la guerra
se ha apoderado de su alma infame,
y los cuerpos inertes por los suelos esparcidos
sean jueces de su conciencia miserable.
Que nada vuelva a su ser natural,
ni torne el río a su cauce,
ni vuelva a brillar la estrella azul
hasta que la sensatez se haga en su conciencia.
Que todo ésto acabe.....¡Dios!
Que todo acabe.
CANTAR QUIERO
Cantar quiero aunque me pese
que no todo es alegría,
cantar quiero noche y día
que ya mi alma estremece.
Aunque en mi pecho hay jirones
que al alma tienen doloda
una canción colorida
quiero entonar con mis sones.
Olvidar por un instante
las penas y sufrimientos
y alejar esos tormentos
que en mí son una constante.
Quiero convertir mi vida
en esa mar que está en calma
y darle paz a mi alma
aunque sea restringuida.
Ser feliz por unas horas,
deshojar mis sentimientos,
echar mis penas al viento
y cantar desde mla aurora.
Que partiendo de ese instante
rumiaré penas pasadas,
las penas desesperadas
precisan que se les cante.
NUEVO DESPERTAR
Que mil estrellas iluminen tus noches
y los luceros mueran de envidia
al contemplar a un astro que dormita.
Que tus noches sean sueños de ilusiones
y la paz que te adormece no perezca
al abrir tus pupilas en la mañana.
Que el día te traiga nuevas esperanzas,
y la fantasía sea tu compañera de viaje
para gozar la vida en su esplendor.
Que las nubes vuelen a lejanas tierras
y dejen un resquicio para que el sol
te deje sentir en paz el paso de tus días.
Que tu mañana sea un diáfano cristal
y en el te reflejes sonriéndole al presente
teniendo tu conciencia en sosegada paz.
Que las penas se encierren en un cofre
y pierdan sus llaves en la eternidad
para que nadie las abra impunemente.
Que el sol que ilumina las campiñas
y hace crecer los verdes trigales
sea tu eterno y leal amigo para siempre.
Que tu campo sea un hermoso vergel
y que las aves te ofrescan sus trinos
para que así, te sientas en un Edén.
Que, quien todo esto de corazón te desea
y quiere ser siempre tu fiel amigo
sea tu consuelo hasta el fin de sus días.
DEL ROJO AL OCRE
Nuestro cielo ya no es azul
y nuestro mar se ha calmado.
Ella era flor en sazón
y yo, clavel enamorado.
Cabalgué sobre su grupa
por un camino sin fin
hasta caer extenuado.
Fuí acariciando los pétalos
de su rosa carmesí
con su perfume embriagado.
Se nos fue pasando el tiempo
entre ese amor derramado.
La rosa va perdiendo lozanía
y el clavel apenas ofrece olor
en el rimero de recuerdos ya pasado.
Solo nos queda la ofrenda
perdurando en los momentos
de ese amor apasionado.
Los frutos de las semillas
que un día juntos sembramos
nos dicen que no fue en balde
el amor que derramamos.
La vida nos va marcando
el camino que ahora andamos.